LA SOMBRA DE UN MISTERIO.

                                                               Félix Bargados Díaz.

LA SOMBRA DE UN MISTERIO
Largo es el brazo de la tradición, y tremenda la bofetada que nos dará en la cara si seguimos la pulsión de creer por creer una doctrina, que es buena para un comienzo, pero que se invalida a si misma si no continua por caminos más enriquecedores.
Con esto quiero dar a entender un mensaje de suma importancia…Desde el principio de mi andadura marcial, solía perseguirme la sabiduría, pero esta no me alcanzaba porque yo siempre corría, con fe ciega, los caminos más frecuentados, sin ser consciente de que estos, a veces, son los que más engañan. Hasta que, a la vuelta de una esquina recibí la dolorosa bofetada tradicional de INCOHERENCIA ENTRE COMBATE Y KATA, que se gestó a principios del siglo XX.
Para comunicar estas cosas me mueve el amor al arte, pero como no soy de los que por alabar sólo lo bueno alaba también lo malo, debo añadir que EN LO QUE RESPECTA AL USO PRACTICO, y ante la orfandad del kata, despojado del combate asociado que poseía en su origen (anterior al siglo XV), y como es muy frecuente en el ser humano que, para remendar una incoherencia cometa otra, resulta que, bajo la visión de unas gafas geométricas y tratando de encontrar “una rana para ese sapo”, se gestó en tiempos modernos, y se asumió acriticamente el socorrido bunkai. Bueno para unas cosas, pero no tanto para otras.
En cuanto a las no tan buenas, este tiene unas patas de “credibilidad combatiba” tan cortas, que con el andar del tiempo, no en vano el combate del karate halló una salida a tan espinoso asunto, tomando carta de naturaleza en otro sitio, en el flamante “shiai-kumite” o karate al punto.
El cual, dentro de límites prácticos, palpita con lógica coherencia hacia olímpicos cielos abiertos, mientras acoge en su seno tres prerrogativas, tan naturales como exquisitas:
La pureza gestual del punto y el sentido del oportunismo, patentizado dentro de unos parámetros táctico-estratégicos de altos vuelos. Aunque lo suyo es aclarar que, dicha forma de combate, sigue estando aislada, y siendo independiente de los kata y de los principios originales del karate de ascendencia china.
En síntesis y volviendo a lo que íbamos, el hermoso karate original y el secreto encerrado en los kata, se PERDIÓ hace tiempo.
Mucho tiempo.
Es el precio de la cultura.
Pero algo podemos hacer:
Sin perder la tradición del karate y el sentido estético de los katas de principios del siglo XX, renovar cual ave Fénix, su esplendor, con el sentido combativo fundamentado sobre conceptos de armonía universal que llegó a tener en épocas anteriores.
Y ESO ES LO QUE VOY A ILUSTRAR EL PRÓXIMO VIDEO, QUE EMPIEZO A TRABAJAR DESDE HOY MISMO PARA LOS QUE ME SEGUIS.




Video - La cadera en el karate -TEGUMI-.

La montaña más alta del mundo.


                                                              Félix Bargados Díaz.

Siempre me ha parecido tonto pensar que la montaña más alta del mundo 
fuera la más alta que yo hubiera visto. Y lo mismo que es válido para mí, lo es para la mayoría.
De momento, me gustaría tener la capacidad de mostrar otra montaña de enorme trascendencia, que arroja luz sobre los conceptos del karate prístino, que trístemente, han sido tomados como el que toma el rábano por las hojas.
A raíz de esta constatación, demos cuenta de que, en la turbulenta época 
de modernización del Japón, los universitarios japoneses, que se encontraron con los escombros de un karate semi-olvidado y en zozobra,
se encargaron de recoger los trozos de huevo roto para recomponerlo.
Es decir, se dieron maña para realizar una interpretación de dudoso criterio, mediante diferentes trabajos de campo y de laboratorio.
En breve mostraré en un VIDEO: El “USO DE LA CADERA” como un ejemplo de la mala digestión de uno de esos conceptos.

gGiro de cadera.

Cadera.

EL PORQUE… DE LO QUE NO SE CUENTA.



Felix Bargados Díaz.

EL PORQUE… DE LO QUE NO SE CUENTA

Sabiendo que, no hace tanto bien “el mundo de la verdad” como mal hacen sus apariencias; y teniendo claro que es muy difícil portar la antorcha de una “verdad” sin chamuscar las barbas a alguien; aun así, me siento en la obligación de poner de relieve alguna “verdad” que no suele contarse sobre las siguientes cuestiones angulares:
¿Por qué el karate que se enseñó a los japoneses, paso de ser natural a esquemático y geométrico?
¿Por qué pasó de ser fluido a trabado en seco?
¿Por qué se olvidó el control de la energía interna y pasó a ser de fuerza muscular?
¿Por qué se olvidó la utilidad tan resolutiva del kata-tegumi, y los katas se volvieron inútiles en combate libre?
Porque durante el alba del karate japonés, los universitarios, que eran los que tenían los medios y el poder, re-interpretaron el karate durante la nueva era (Meiji), condicionados por la MENTALIDAD CARTESIANA europea, y claramente influenciados por la tecnología e ingeniería de la MECÁNICA OCCIDENTAL.
Hablando en plata, esas incongruencias de interpretación occidentalizada sobre el karate tradicional emergente, no fueron mayores que las de coquetear con un satinado de finalidad decorativa y ornamental.
Y es que, a menudo se olvida que, los japoneses primero rapiñaron el sublime arte a los okinawenses. Y después, como en la era del espectáculo, el histrión es el rey; le inyectaron estética estéril que se comenzó a propagar como la yesca. Soslayando de este modo, y con cierta estulticia, los verdaderos atributos originales.
Por otro lado, la enseñanza que en un origen logró elevarse hacia lo más alto; siempre fue, de primera mano, en contacto directo entre personas. Es decir, de maestro a alumno, “i-shin-de-shin” (de corazón a corazón).
Pero en esta época a la que nos referimos, paso a campear a sus anchas la dictadura de una desligada ENSEÑANZA DE MULTITUDES. Y como un fantasma de posguerra, desembocó en paseo triunfal hacia una GIMNASIA imperialista para fomentar el espíritu de estado, ante la recién guerra perdida.
Ahora, si bien es lícito alimentar dudas sobre si nosotros hemos extendido la mano hacia una mal-comprensión de las enseñanzas originales, no lo es menos el pensar que los pioneros japoneses ¡¡¡INTERPRETARON DE FORMA CONTRADICTORIA EL KARATE NATURAL!!!
Y por resumirlo mucho, los “okuden secretos del karate” de su época dorada, se decoloraron hasta perderse.
Esto motivó que se obviara el “sistema dinámico físico interno”, y con ello, la desaparición del sutil refinamiento de la energía interna “chi” o “ki”.
Y por añadidura final, se esfumó despavorida la armonía del magistral tegumi, combate real de los kata, en el que el corazón del karateka se abría libre y fluía en mágico continuo con delicado encanto, como un río hacia el precioso mar de infinitos espacios abiertos.
TegumiTegumi

Tegumi

Lo que no se cuenta.


Félix Bargados Díaz.

LO QUE NO SE CUENTA

Por mi pequeñez, soy consciente de lo poco importante que la fresca experiencia de mis descubrimientos, puedan ser para la grandeza del karate actual. Pero aún así, me veo en la obligación moral de abrir la ventana del misterio a un horizonte esperanzador en memoria de los siglos, para quienes ya hayan atisbado el “callejón sin salida” del karate “tradicional”.

Las grandes ideas tienden a diluirse con el paso del tiempo, porque las cosas del hombre siempre decantan a la modalidad promedio.
De hecho, el karate, en su origen, fue una idea genial.
Pero…cuando los maestros del karate chino “ORIGINAL”, de la edad de oro de Okinawa, trataron de enseñar su formidable arte a los japoneses: karate de gran naturalidad, de fiel coherencia entre el kata-combate (tegumi), y piedra angular del desarrollo de la energía interna (ki). En vez de enseñarles la majestuosa idea original, sorprendentemente, instituyeron un nuevo modo, industrioso y enlatado de enseñar, que lo cambió todo.
A saber:

-TECNICAS ESQUEMATICAS Y GEOMETRICAS, que sustituyeron a originales movimientos naturales de antaño.

-MOVIMIENTOS CONGELADOS QUE SE PARABAN EN SECO con tensión trabada, seca y fijando las cadenas articulares, que antes lo fueron en fluido continuo.

-USO DE LA FUERZA MUSCULAR para el arranque de la técnica y sobre todo para el fijado final, como contraposición al uso del cuerpo relajado, en resorte neumático, que se mueve a favor de la gravedad y con la añadidura de la energía interna.

-POSICIONES AMPLIAS BAJAS Y FIJAS en un bloque estampan la realidad en momentos muertos. En vez del uso de la raíz como principio de contención gravitatoria flexible y motil.

Pero eso no es todo. En una última revisión del karate, tras la segunda guerra mundial, y ante la flagrante inutilidad del kata en combate, florece un invento supino: El bunkai.
El bunkai consigue un buen efecto visual en los principiantes, el de dotar al kata de “sensación de enemigo”. Cosa que no ha repercutido positivamente en la recuperación combatiba de antaño, porque tan higienizado es que se basa en interpretar frívolamente el kata, en vez de interpretar las intenciones cambiantes y espontáneas de un oponente. Para explicarlo de otra manera, el bunkai se basa inventar técnicas “cortesanas” que encajen con las técnicas no menos “cortesanas” del kata, lo que nos lleva a que como producto final, en vez de tener un kata-esquema, tenemos dos katas-esquema. Un kata-esquema en solitario, y un kata-esquema a dos personas. Nada que ver con el tegumi-kata.
El verdadero kata no es práctico porque tenga aplicación en tegumi.
¡¡¡Nada de eso!!!
Es práctico porque tiene su origen en el tegumi y se gesta desde él.

Tras estas crudas revelaciónes, lo correcto sería preguntarse:
¿Pero entonces, por qué se han transmitido tales imposturas?
Fácil de entender. Pero
Ese MISTERIO tan sorprendente como inexplicable, lo contaré en breve...

Grupo practicando karate